La baja se da en los últimos 25 años, al pasar de 28 fallecimientos por
cada mil nacimientos en 1990 a 13 por cada mil nacimientos en la
actualidad, según un informe que difundió Unicef.
El trabajo precisó que el país tenía en 1990 un índice de 28 muertes de
menores de cinco años por cada mil nacimientos, que pasó a 20 en el 2000
y se profundizó la baja a 13 en el 2015, lo que representa un descenso
promedio del 3,3 por ciento en cada año del período.
Esta caída se reflejó en ambos sexos ya que si se toman solamente los
hombres se pasó de una tasa de 31 a 14 fallecimientos por cada mil
partos entre 1990 y la actualidad, mientras que en mujeres se redujo de
25 a 11.
En sintonía, el trabajo indicó que la tasa de mortalidad infantil, que
marca la probabilidad de fallecer entre el nacimiento y el año de vida,
era en Argentina de 24 cada mil partos en 1990 y hoy esa misma tasa es
de 11, un descenso también mayor a la mitad.
En tanto, la tasa de mortalidad neonatal, que muestra la probabilidad de
morir en los primeros 28 días de vida, pasó de 15 fallecimientos por
cada mil nacimientos a 6 en los últimos 25 años.
A nivel global, la mortalidad infantil se redujo un 53% desde 1990, pero
el descenso no será suficiente para cumplir con la meta fijada hace
quince años en los Objetivos de Desarrollo del Milenio que impulsó
Naciones Unidas (ONU).
En 2015 morirán en el mundo unos 5,9 millones de menores de cinco años
por causas que pueden evitarse, frente a los 12,7 millones de 1990,
según las estimaciones de la ONU, que calcula que desde que en el año
2000 se pusieron en marcha los Objetivos del Milenio se salvó la vida de
unos 48 millones de niños.
La meta acordada entonces era que para este año la mortalidad infantil
se hubiese reducido en dos tercios respecto a 1990, por lo que el mundo
se quedará sin cumplir.
Por regiones, Asia y el Pacífico y Latinoamérica y el Caribe cumplieron
con ese objetivo, recortando la mortalidad infantil un 69% y un 67%,
respectivamente.
La peor situación se sigue dando en el África subsahariana, donde 1 de
cada 12 niños mueren antes de cumplir los cinco años, frente a la media
de 1 de cada 147 que se da en los países ricos.
Los quince países con mayor mortalidad infantil en el mundo son todos
africanos, liderados por Angola, Chad y Somalia, con 157, 139 y 137
muertes por cada 1.000 nacidos, respectivamente.
Fuera de África, Afganistán lidera la estadística, con 91 muertes por
cada 1.000, mientras que en Latinoamérica y el Caribe el peor es Haití
(69 muertos por cada 1.000), seguido de lejos por Guyana (39) y Bolivia
(38).
Entre otras cosas, la ONU apuesta por soluciones "simples, de gran
impacto y rentables" para reducir la mortalidad infantil, como la
atención especializada en la etapa prenatal, durante el parto y en la
etapa posnatal, la lactancia materna, la inmunización, los mosquiteros
tratados con insecticida y el agua y el saneamiento mejorados.
Además, subraya también la importancia de la terapia de rehidratación
oral para combatir la diarrea, los antibióticos para la neumonía, los
suplementos nutricionales y los alimentos terapéuticos.
La desnutrición contribuye a casi la mitad de la mortalidad de los niños
menores de cinco años, según el informe publicado hoy por la ONU.
"Salvar las vidas de millones de niños en contextos urbanos y rurales,
en los países ricos y pobres, es uno de los primeros grandes logros del
nuevo milenio, y uno de los mayores retos de los próximos 15 años es
acelerar aún más este progreso", dijo en un comunicado la directora
ejecutiva adjunta de Unicef, Yoka Brandt.
"Los datos nos indican que millones de niños no tienen que morir si
realizamos un mayor esfuerzo para llegar a todos los niños", señaló
Brandt.
Fuente: Télam
miércoles, 9 de septiembre de 2015
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