lunes, 14 de noviembre de 2011

LOS CANDIDATOS ESPAÑOLES JUEGAN SUS ÚLTIMAS CARTAS ANTES DE LOS COMICIOS DEL DOMINGO.


La campaña electoral de España entró este lunes en su recta final antes de los comicios del domingo, con el candidato del Partido Popular (PP), Mariano Rajoy, consolidado como claro favorito y el socialista Alfredo Pérez Rubalcaba ante su última oportunidad de evitar la debacle.

En marcha ya la cuenta atrás para la cita con las urnas, que llega marcada por una terrible crisis económica que no da tregua, el líder conservador no tiene previsto cambiar de estrategia, y se limitará a hacer lo que hizo hasta ahora, es decir, animar a los españoles a sumarse "al cambio que necesita España".
El oficialista Rubalcaba, en cambio, no tiene otra opción que hacer lo imposible por conseguir su objetivo de movilizar al 30% de indecisos, única posibilidad que tienen los socialistas de evitar un gobierno del PP de aplastante mayoría absoluta.
Todos los sondeos publicados el domingo por los principales diarios españoles confirmaron la tendencia marcada por la prestigiosa organización de estudios y encuestas Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), que al inicio de la campaña dio a Rajoy una ventaja de 16,6 puntos.
La victoria de la derecha, por amplia mayoría absoluta, tendrá como contracara una derrota sin precedentes del Partido Socialista Obrero español (PSOE), cuyo candidato no consiguió recortar la distancia de su rival en la primera semana de campaña.
Nunca antes un partido en el gobierno había afrontado unos comicios en un contexto de crisis como la actual y una cifra tan elevada de desempleo: cinco millones de personas.
Por más argumentos que utilice, el candidato socialista carga con el peso de un gobierno responsable de la gestión de la crisis económica, de la cual aún no se percibe una clara salida y que fue el motivo por el cual se anticiparon las elecciones, previstas inicialmente para marzo del año próximo.
En un último esfuerzo, Rubalcaba intensificó su actividad a través de lo que su equipo ha llamado "mitines de ruta", pequeños actos en pueblos y ciudades medianas que multiplican los previstos al inicio de la campaña.
"Cuando a uno no le va bien en las encuestas, lo que tiene que hacer es trabajar muchísimo más", dijo este lunes el candidato socialista tras reunirse con el secretario general del sindicato UGT, Cándido Méndez.
A la campaña socialista le quedan citas claves por delante, el miércoles en Andalucía, concretamente en Málaga -donde Rubalcaba reunirá al mandatario saliente José Luis Rodríguez Zapatero y al ex presidente Felipe González- y el jueves en Cataluña.
Los resultados de estos dos territorios, considerados semilleros del voto socialista, han sido fundamentales para la llegada de Zapatero al poder en 2004 y para su reelección en 2008.
De la misma forma, Cataluña y Andalucía constituyen la llave de la mayoría absoluta del PP, por lo que Rajoy estará el miércoles en Barcelona, y el jueves en Sevilla, donde las encuestas registran un vuelco contundente a favor de su partido.
Finalmente, ambos partidos cerrarán la campaña el viernes en Madrid.
Rubalcaba intentará convencer a los ciudadanos de que el cambio de gobierno no supone de hecho un alivio para la crisis que afecta a la zona euro y España.
Ni el cambio de gobierno de Grecia ni el de Italia aliviaron este lunes la presión de los mercados sobre la zona euro, y España, el tercer eslabón débil de la cadena, vio como su riesgo país escalaba hasta registrar un nuevo récord histórico de 430 puntos básicos.
Por otro lado, el candidato socialista buscará explicar que con las medidas de ajuste España logró blindarse del contagio, y que ahora es importante estimular el crecimiento, en contraposición a la propuesta de más ajuste del PP.
Rajoy intentará no cometer errores y evitar que la euforia triunfalista de la oposición, consecuencia de las encuestas, se apodere de los militantes de base del PSOE y termine por desmovilizar a su electorado.
Incluso así, el líder del PP actúa como si las elecciones estuvieran ganadas.
En ese sentido, este lunes reveló que en los últimos días habló con Zapatero y la vicepresidenta económica, Elena Salgado, sobre la crisis económica y las perspectivas de déficit.
Rajoy dijo que si bien no se comunicó directamente con la canciller alemana Angela Merkel y el presidente francés Nicolas Sarkozy, les hizo llegar su oposición a presuntos planes de ambos mandatarios de rediseñar la Eurozona para separar a aquellos países solventes y pujantes de aquellos con problemas de deuda.
También se refirió a su futuro gobierno, en el que dijo que habrá "ministros sin trayectoria política", es decir, independientes.
Fuente: Télam.

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