El gobierno de Uruguay da el primer paso para la legalización
de las drogas en América Latina, y comenzará a sembrar marihuana el
próximo mes de septiembre.
El gobierno de José Mujica quiere impulsar un paquete de 15 medidas
para combatir la criminalidad y mejorar la seguridad ciudadana en
Uruguay. Entre ellas se encuentra la legalización de la marihuana, una
propuesta que aún espera su aprobación en el Congreso, pero que ya ha
generado polémica.
Este martes, el director ejecutivo de la Oficina de Naciones Unidas
Contra la Droga y el Delito, Yury Fedotov, dijo que Uruguay violaría
gravemente la convención de la ONU contra las Drogas si despenaliza el
consumo de marihuana.
Sin embargo, desde el ejecutivo uruguayo defienden firmemente esta
postura para luchar contra el narcotráfico. “Alguien tiene que ser el
primero, porque estamos perdiendo la batalla contra las drogas y la
criminalidad en el continente. Tenemos que buscar otro camino”, dijo
Mujica.
Según Julio Calzada, Secretario General de la Junta Nacional de
Drogas, en los últimos años se ha producido un aumento de la violencia
en el país, asociada, en muchos casos, al consumo de pasta base de
cocaína por ciertos sectores sociales. Ante esto, la legalización del
cannabis para separar estos mercados aparece como la mejor opción para
“romper con el efecto góndola”, es decir, cuando un usuario de marihuana
va a una ´boca´ en busca de la droga y al no encontrarla consume en su
lugar pasta base, explica Calzada a Radio Nederland.
Compromiso desde el gobierno
El modelo uruguayo de legalización de la marihuana propone que sea el
Estado el encargado de regular la producción, que la venta esté limitada
al territorio nacional y que el consumo máximo sea de 30 gramos al mes
por persona. De esta manera creen que es posible luchar contra el
´narcoturismo´ y el comercio ilegal.
“No queremos avanzar con una propuesta que implique un intercambio
con el mercado negro sino todo lo contrario, orientarla a combatirlo;
especialmente el mercado de la pasta base de cocaína”, dice Calzada.
Así, la propuesta uruguaya quiere ir más allá del modelo de tolerancia
que existe en otros países. “En Holanda, por ejemplo, tienen una
situación un poco particular porque el Estado mira hacia otro lado. El
gobierno ha regulado la venta pero no la producción, y así los
coffeeshops se alimentan del mercado clandestino, porque el Estado no
les pregunta a los dueños de estos locales de dónde proviene la
mercadería que venden. Nosotros creemos que ésta es una incongruencia de
la experiencia holandesa, aunque valoramos muy positivamente los
resultados que han obtenido”, cuenta Calzada.
Por eso, el gobierno uruguayo se reservaría, de momento, el monopolio
de la producción y no contempla la posibilidad del autocultivo, algo
que han demandado los activistas a favor de la legalización del
cannabis. Sin embargo, tampoco descartan esta posibilidad siempre y
cuando sea “regulado” y, por lo tanto, “los usuarios tendrían que
registrarse y el Estado tendría que inspeccionar lo que plantan”,
explica Calzada.
¿Consumo responsable?
Ante la novedad de la legalización, cabe preguntarse si la sociedad
uruguaya está preparada para hacer un consumo responsable de esta droga,
ya que se estima que alrededor de 75.000 uruguayos consumen marihuana
al menos una vez al mes. “Ésta no es una iniciativa aislada ni un salto
al vacío, pues es algo que ya se ha venido discutiendo en la sociedad
uruguaya. En este momento hay en el Parlamento dos proyectos de ley que
tienen el apoyo de los cuatro partidos con representación parlamentaria.
Esto no quiere decir que la posición de los partidos sea unánime,
aunque sí en términos favorables, y eso da cuenta de que hay una madurez
en la sociedad para discutir estos temas”, dice Calzada.
¿Nueva política antidrogas latinoamericana?
La posibilidad de buscar una opción alternativa a la ´guerra contra las
drogas´ y la política de prohibición a ultranza liderada por Estados
Unidos ya se había planteado en la región. Sobre todo, el debate cobró
fuerza a raíz de la Cumbre de las Américas celebrada el pasado mes de
abril en Cartagena de Indias, Colombia, donde los principales líderes
latinoamericanos hicieron un llamamiento a Estados Unidos para valorar
la posibilidad de regular el comercio del tráfico de estupefacientes en
la región.
“El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, ha planteado avanzar
en este sentido de forma colectiva. El presidente de Guatemala, Otto
Pérez Molina, ha planteado la necesidad de la legalización directamente,
y nosotros lo que estamos planteando es la necesidad de una regulación
de este mercado con una fuerte presencia del Estado”, dice Calzada.
“Nos hemos estado preguntando: ¿cuál es la efectividad de las
políticas que se han estado realizando? ¿Es la única alternativa? Y nos
hemos respondido que no, que más de lo mismo es un camino sin salida que
conduce a agravar la espiral de violencia, las situaciones socio
sanitarias de los usuarios de droga, a agravar las dificultades de
convivencia social y la violencia. Creemos que tenemos que intentar
recorrer otro camino.”
Un camino que, por el momento, Uruguay inicia en solitario.
Fuente: Radio Nederland.
domingo, 1 de julio de 2012
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