por Ernesto H. De Casas
Pressenza. Descubrimiento
científico de los secretos del ADN. El reciente estudio del proyecto
ENCODE revela que el ADN regula la actividad genética en conjunto, sin
él, los genes presentarían mutaciones que desencadenarían enfermedades.
Un macro-estudio
internacional descubre que no sólo el 1,5% de la información genética
tiene utilidad, sino que el 95% de la misma contiene información
participante en funciones biológicas del ser humano. O sea, la mayor
parte.
Es lo que dejan
ver los estudios realizados por un equipo internacional de científicos,
con participación norteamericana, inglesa, japonesa, singapureña, suiza y
española, en el marco del proyecto ENCODE. Donde el llamado “ADN
basura” o ADN no codificante, al que se consideraba, hasta ahora, sin
utilidad alguna, es en realidad muy importante en el genoma humano ya
que constituye una suerte de gran panel de control con millones de “switchs (interruptores)”
que regulan la actividad genética. Los genes funcionan pues con estos
interruptores; de no ser así, se podrían producir mutaciones indeseadas
que podrían desencadenar enfermedades. Tales son los resultados
obtenidos por los investigadores que, afirman, este conocimiento permite
mirar más allá de la estructura lineal del genoma y ver cómo toda la
red está interconectada. No sólo una pequeña parte.
Se veía como la
mayor paradoja del genoma humano: sólo el 1,5% – de sus 3.000 millones
de letras químicas – parecía ser funcional. Que es lo que se suele
llamar genes y son los nucleótidos atccagtag… que se encuentran
repartidos en 23 cromosomas; que serían como artículos dispuestos en los
distintos tomos de una enorme enciclopedia. Según esta visión, el 98,5%
restante sería como relleno genómico (mal llamado ‘basura’ por cierto).
En la comparación, es como si en una estantería con 200 libros, solo
tres de ellos significaran algo y el resto sobrara. O mejor, como si
sólo contara un versículo de la Biblia por página…
Lo cual despierta
al lego una pregunta filosófica: ¿haría esto la sabia naturaleza:
elaborar complejas estructuras biológicas para nada? Menos mal que estos
científicos no lo han creído así.
Como se enuncia,
esta semana un equipo internacional de numerosos investigadores ha
revelado que el denominado “ADN basura” (o ADN no codificante) en el
genoma humano, en realidad es como un gran panel de control con millones
de “interruptores” que regulan la actividad de los genes.
Sin los cuales,
los genes no funcionarían y se podrían originar mutaciones que darían
lugar a enfermedades. Esto se debe a que antes se había establecido que
sólo un pequeño porcentaje era útil en el ADN y el resto era sobrante.
Lo cual implica
que el 80% del genoma humano tiene al menos una función bioquímica en
algún tejido del cuerpo y en alguna fase del desarrollo de la vida
adulta. Además, nada menos que el 95% del genoma se implica de lleno en
la regulación de los genes conocidos. Se observa que la mayoría de las
variaciones producidas hasta ahora en alguna enfermedad humana se da en
estas zonas consideradas ‘inútiles’, abriendo con ello nuevas
perspectivas a la medicina. De este modo, resulta extraordinario saber
ahora que el 80% del genoma contiene elementos relacionados con
funciones bioquímicas, eliminando lo que hasta ahora se pensaba que gran
parte del genoma humano consistía de ADN inútil. Nada de eso.
Los científicos- cientos de ellos trabajando coordinadamente – del proyecto ENCODE (Encyclopedia of DNA Elements),
hacen estos descubrimientos revelando una nueva información que es tan
exhaustiva como compleja, que permite establecer también un nuevo modelo
de publicación, en los que los documentos electrónicos y los conjuntos
de datos están interconectados.
Los resultados
mencionados aparecen publicados en 30 artículos de acceso abierto
conectados entre sí en las revistas Nature, Genome Biology y Genome
Research. El proyecto está encabezado 2 institutos: el National Genome Research Institute (NHGRI) de EEUU y el EMBL-European Bioinformatics Institute (EMBL-EBI)
del Reino Unido. ENCODE logra presentar un detallado mapa de la función
del genoma, donde identifica unos cuatro millones de interruptores de
genes.
Con tal referencia esencial los investigadores podrán ahora localizar áreas muy específicas de enfermedades humanas.
La red del genoma está toda interconectada
Ewan Birney del EMBL-EBI, coordinador de análisis del proyecto expone que “Nuestro
genoma sólo funciona gracias a los interruptores: millones de lugares
son los que determinan si un gen se enciende o se apaga”. Y continua: “El
proyecto anterior Genoma Humano mostró que sólo el 2% de nuestro genoma
contiene genes, que son las instrucciones para hacer proteínas. Pero
con ENCODE podemos ver que cerca del 80% del genoma está activamente
haciendo algo. Hemos encontrado que una gran parte del genoma – de
hecho, una cantidad sorprendente – está implicada en controlar cuándo y
dónde se producen las proteínas, más allá de simplemente fabricarlas”.
Son
descubrimientos que permiten ver cómo toda la red de la estructura del
genoma está conectada. Importa tanto saber dónde están ubicados los
genes como qué secuencias los controlan.
Debido a que la
compleja estructura de nuestro genoma es tridimensional, si se mira la
secuencia linealmente, los controles suelen estar distantes del gen que
regulan; pero cuando se hace de forma tridimensional, se ve que se
encuentran alrededor, para poder contactar con ellos.
De no ser por
este proyecto ENCODE, quizás no se habrían mirado estas regiones,
afirman los investigadores, que destacan como un paso “enorme” el dado
en la comprensión del complejo diagrama ‘del cableado del ser humano’.
Ya que ayuda a mirar en lo más hondo del circuito de regulación,
mostrando que todas las partes se unen para crear un ser muy complejo.
Es digno de
destacarse que el proyecto combina los esfuerzos de, nada menos, 442
científicos en 32 laboratorios, situados en el Reino Unido, Estados
Unidos, Singapur, Japón, Suiza y España, donde han participado veinte
investigadores del Centro de Regulación Genómica (CRG) de Barcelona
(aunque algunos ahora están en otros centros).
Desde la
perspectiva informática, los datos globales del proyecto han generado
unos 15 terabytes (15 billones de bytes) de información en bruto, que ya
está disponible públicamente. El estudio implica unos 300 años en
tiempo de ordenador al estudiar 147 tipos de tejido y poder determinar
qué enciende o apaga a genes específicos y cómo se puede distinguir tal
interruptor entre tejidos o tipos celulares.
Por su parte, los
artículos publicados lo hacen en una forma nueva que facilita a los
investigadores navegar y acceder a los datos, se comenta en la revista
Nature, responsable de la plataforma gratuita de publicaciones en
internet. El contenido íntegro de las tres revistas está conectado
digitalmente por temas, de manera que los lectores pueden seguir lo que
les interesa entre los diversos trabajos y llegar hasta los datos
originales.
De todos modos,
ENCODE, admiten los investigadores, es sólo un primer paso en la larga y
compleja tarea de descifrar el significado de la secuencia del genoma,
que será la labor de la biología del siglo XXI. Participar y contribuir
en ella es un gran privilegio para los investigadores, que no dejan de
reconocer que tal cosa se debe a buenas políticas de promoción de la
investigación científica. Es clave entonces hacer una apuesta firme y
decisiva en apoyo a la investigación científica.
miércoles, 12 de septiembre de 2012
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)


0 comentarios:
Publicar un comentario