Brasilia, 1 jul (PL). Río de Janeiro, la más brasileña de las urbes del
gigante suramericano y bien llamada Ciudad Maravillosa porque en ella
las montañas y el mar se funden en un paisaje único, es desde hoy
Patromonio Mundial.
La 37 Sesión del Comité de Patrimonio Mundial de la Organización de las
Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco),
que se efectúa en San Petersburgo, Rusia, decidió inscribir a Río de
Janeiro en la lista de Patrimonio Mundial como Paisaje Cultural Urbano.
Con esta nominación, son 18 los sitios brasileños patrimonios
mundiales, entre los 911 bienes culturales y naturales con esa
categoría, otorgada por la Unesco.
Reportes de prensa desde San
Petersburgo refieren que la ministra brasileña de Cultura, Ana de
Hollanda, y el presidente del Instituto de Patrimonio Histórico y
Artístico Nacional (Iphan), Luiz Fernando de Almeida, celebraron el
título obtenido por Río de Janeiro, galardón que persigue la "Cidade
Maravilhosa" desde 2009.
A partir de la inscripción, los locales
de la urbe que la Unesco valoró para conceder el título recibirán
recursos para su preservación. Son ellos el Pan de Azúcar, el Cerro del
Corcovado (tiene en su cima la estatua del Cristo Redentor), la Floresta
de Tijuca, el Aterro de Flamengo, el Jardín Botánico y la playa de
Copacabana.
También figuran la entrada de la Bahía de Guanabara,
el Fuerte y Morro de Leme, el Fuerte de Copacabana, el Arpoador, el
Parque de Flamengo y la Ensenada de Botafogo.
Río de Janeiro fue
capital de Brasil hasta 1960, cuando el presidente Juscelino Kubitschek
decidió otorgarle ese derecho a la recién construida Brasilia,
Patrimonio Cultural de la Humanidad desde 1987, por su indiscutible
belleza arquitectónica, gracias al genio del afamado arquitecto
brasileño Oscar Niemeyer.
Pero la bien llamada Ciudad
Maravillosa nunca ha dejado de ser considerada por los habitantes del
gigante suramericano como la principal y más representativa de sus
ciudades, donde los regalos de la naturaleza se mezclan con una
población acogedora y divertida.
Prueba de ello lo constituyen
los mundialmente famosos Carnavales de Río, que cada año tienen por
escenario las calles de la ciudad, con un segmento competitivo entre las
mejores escuelas de samba, que desfilan por el Sambódromo Marqués de
Sapucaí, otra de las obras nacionales debidas a la inspiración de
Neimeyer.
Las playas de Copacabana, Ipanema y Leblón, con su
orla blanca y negra, junto al Cristo Rendentor y el Pan de Azúcar tenían
obligatoriamente que convencer a los miembros del Comité de la Unesco
para otorgarle el título de Patrimonio Mundial a una de las ciudades más
famosas y célebres del mundo.
Fuente: Prensa Latina.
domingo, 1 de julio de 2012
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)


0 comentarios:
Publicar un comentario