Por Gabriela Amaya.
Pressenza. Con el inicio de este mes de septiembre se ha consumado un nuevo
ataque contra los derechos de la población. Especialmente contra los
inmigrantes en situación irregular, a los que se niega la asistencia
sanitaria si no pueden pagarla. Esta medida se suma a las que
recientemente se están aplicando contra los pensionistas, a los que se
les obliga a pagar cantidades sustanciales de sus pensiones, enfermos
crónicos y a todos los usuarios en general. Muchos sencillamente no
podrán pagar los medicamentos o la asistencia con riesgo para sus vidas y
para la salud de todos.
Frente a esta situación, el Partido Humanista, ha manifestado en un
comunicado hecho público que “nuevamente se justifica todo por el
dinero. No hay recursos, dicen, para mantener un sistema sanitario como
el actual, ni para atender a los que no pagan. Para los que dejan fuera
del sistema público, estarán abiertas las puertas de las urgencias
afirman. Las situaciones que se generarán son completamente absurdas:
urgencias colapsadas, enfermos sin tratamiento a causa de la falta de
recursos, riesgo de epidemias para la salud pública y la ominosa
discriminación contra los afectados, a los que se rechaza y además se
acusa de causar los problemas económicos del sistema”.
“Es mentira que el sistema sanitario español sea tan costoso -nos
explica Arturo Viloria, Secretario General del Partido Humanista de
España-, la sanidad pública que teníamos en España cuesta menos que la
de Estados Unidos, a pesar que en los Estados Unidos, la asistencia es
peor, y está en las manos privadas de mutuas y aseguradoras privadas. Lo
privado no es más barato que lo público, al contrario. Denunciamos que
detrás de los recortes y del deterioro intencionado del sistema público
están los intereses de las grandes corporaciones, favorecidas por el
Gobierno del PP, que tienen así la oportunidad de incrementar sus
beneficios convirtiendo la asistencia sanitaria en un negocio. Las
medidas del Gobierno no servirán para ahorrar, sino para que ese sector
gane más dinero. Si en este sistema, cuyo valor central es el dinero, la
guerra es un gran negocio, ¿por qué no iba a serlo la salud, la
educación, la justicia, y así siguiendo?”.
“La calidad del servicio público se apoya en el personal médico y
administrativo de los hospitales y centros de salud, que están en
condiciones cada vez mas difíciles: se amortizan las plazas, se despiden
interinos, se cierran instalaciones y cada vez tienen menos recursos, y
a pesar de todas esas trabas, este personal está empeñado en defender
un modelo de sanidad que es de los mejores del mundo”, comentan los
humanistas.
“Pero no defendemos el sistema público porque es más barato, o porque
podamos pagarlo -argumenta Viloria, – sino porque la salud, la
educación, las necesidades básicas de las personas, están por encima de
cualquier deuda, del dinero, del Estado o de cualquier otra
consideración. Poniendo todo en función de la salud y la educación, los
complejísimos problemas económicos y tecnológicos de la sociedad actual
tendrán el enmarque correcto para su tratamiento. Nos parece que
procediendo de modo inverso no se llegará a conformar una sociedad con
posibilidades evolutivas”.
“También queremos manifestar -termina el comunicado- nuestro apoyo a
los miles de médicos que ya han anunciado su intención de desobedecer
esta ley y de atender a todo el mundo independientemente de si tiene o
no papeles, o de si cotiza o no. Esta iniciativa es esperanzadora. Si
miles de médicos la llevan a cabo y se suman el personal administrativo y
los usuarios de los centros de salud, si una mayoría social acuerda que
la salud es un derecho esencial de la persona y que está por encima de
toda actividad especulativa, ¿que fuerza podrá oponerse a que lo
ejerzamos?”.
sábado, 8 de septiembre de 2012
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