sábado, 10 de marzo de 2012

POESÍAS ECUATORIANAS EN EL ESCENARIO DEL FOLCLORE.


por Jorge Boccanera

El poeta ecuatoriano Antonio Preciado recitó sus textos en el último festival de Cosquín ante decenas de miles de personas que lo aplaudieron entusiastas porque volvió a recuperar la costumbre de poner la poesía junto a la canción folclórica.

Entrevistado sobre su participación en el escenario Atahualpa Yupanqui de la plaza Próspero Molina señala con orgullo: "Sabía que era un gran reto, porque esa noche, después de algo así como veinte años, se reanudaba conmigo esta costumbre olvidada".
"Sabía que ese gran público es sensible a la poesía que, además, de suyo, siempre ha sido un poderoso ingrediente de la canción popular argentina. Por todo eso esperaba que se diera una comunicación viva con ese mar de gente que escuchó respetuoso e hizo suya la palabra poética".
Y es que Preciado no sólo volvió a instalar la figura del poeta en el Festival Nacional del folclore realizado a fines de enero pasado, sino que son frecuentes también sus lecturas en distintas salas de Buenos Aires, donde un sello argentino -Continente- le editó una de sus antologías titulada: "Tal como si juntáramos campanas".
Por si fuera poco, el director argentino Modesto López editó un CD con los poemas de Preciado y realizó un documental ya varias veces exhibido en Argentina en que devela el camino literario del poeta y muestra un recorrido de su vida desde sus años de infancia en la provincia ecuatoriana de Esmeraldas, ciudad-puerto en el Pacífico.
Así y todo, el hombre que ha despertado entusiasmo con el recitado de poemas suyos como "Yo y mi sombra", se sacude el rotulado de la poesía oral: "No me contiene. Yo exploro variados filones temáticos y climas espirituales que no están decididos y orientados por la forma en que podría decirse oralmente lo escrito".
"Ocurre que las condensaciones metafóricas y la musicalidad, constantes en mi poesía, se prestan a entonamientos de la dicción que no busco adrede en el proceso creativo. Al texto escrito se lo puede leer en silencio o en voz alta, como a cualquier otra poesía".
De todos modos, la voz y el fraseo, son herramientas que caracterizan su decir. Sobre el tema, apunta: "No hay poeta que diga `mejor` que otro su poesía, porque al decirla oralmente cada poeta saca de sus adentros entonamientos denotativos de su ser, en apego a su escritura que ya es trasunto de esa identidad".
Actualmente embajador de su país en Nicaragua, asegura que entre el diplomático y el poeta se impone éste último: "Es el que conduce al otro. La sensibilidad del poeta, en vez de ser un óbice, como podría pensarse, hace ver de manera más humana y profunda las cosas, que se volverían frías y rutinarias". .
Formado en las lecturas de clásicos españoles, poetas negros antillanos y estadounidenses, dice ser un lector de poesía argentina; y da una extensa lista que va de José Hernández a Jorge Luis Borges, de Fernández Moreno a González Tuñón, de Manuel Castilla a Francisco Urondo.
Oriundo de la provincia de Esmeraldas, elige las palabras al momento de hablar de su comuna denominada con un apelativo que denota intensidad: Barrio Caliente: "Recuerdo a `Barro Caliente` como un espacio de hermandades inextricables, de solidaridad cotidiana, de transmisión de sentimientos, costumbres, usos, valores, saberes y lenguajes".
Agrega que fue allí donde tomó conciencia de sí mismo como ser humano: "Y comprendí que mi ser se confirma con la existencia de otredades con las cuales era necesario llegar a convivir en condiciones de hermandad"; lo cual, señala, es ahora una de las aspiraciones de un Ecuador "en concordancia con un nuevo concepto de pertenencia nacional y ciudadanía".
Aunque se lo ha señalado como "poeta de la negritud" junto a otros poetas ecuatorianos como Adalberto Ortiz, Preciado dice que su obra no se agota en ese ámbito: "La poesía estrictamente como tal, no tiene color. Otra cosa es que un poeta negro trabaje temas que no puede dejar de tocar por razones históricas y socioeconómicas, como yo lo he hecho, lo hago y lo seguiré haciendo en medio de un amplio registro de vertientes temáticas".
De todos modos no tiene dudas de que esa poesía denominada `de la negritud` realizó aportes sustanciales a la lírica continental con su ritmo singular, juegos fónicos, imágenes de paisajes exuberantes, desenfado y una cosmovisión que incluye historia y religión.
La caracterización frecuente de un `Ecuador andino`, que escamotea la presencia de su población negra, le arranca esta reflexión: "Se nos ha invisibilizado a lo largo de casi toda nuestra vida republicana, al igual que a otras etnias postergadas que formaban parte del Ecuador profundo que no se quería mostrar, mucho menos enarbolar, como hoy hace nuestra Revolución Ciudadana".
La recurrencia al actual gobierno del presidente Correa (Rafael) con el que se identifica, lo lleva a profundizar el tema: "La Revolución Ciudadana es un proceso con la participación activa del pueblo, hacia cuyo bienestar se orientan grandes esfuerzos. Por primera vez en la historia del Ecuador se piensa y planifica el país para lograr un desarrollo que tenga rostro humano".
"Además, concluye: "Se consagran en preceptos y leyes conexas avances que antes eran ilusorios y que ahora van convirtiéndose en prácticas que son eslabones en la construcción del buen vivir. Un proceso de transformaciones profundas como el nuestro supone dificultades y oposiciones; pero el pueblo defenderá lo que ya en estos pocos años ha logrado construir. Y yo soy parte de ese pueblo".
Fuente: Télam.

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